Siete hábitos de las madres felices que puedes poner en práctica desde hoy mismo

El amor que proporciona la maternidad ya de por sí nos hace felices pero… pero la maternidad también es cansada, estresante, a veces nos supera y nos pone a prueba. Sin embargo hay unas cuantas cosas que podemos hacer para minimizar esos puntos “menos positivos” y ponernos estupendas.

Te sugerimos siete hábitos de las madres felices que puedes poner en práctica desde hoy mismo si aún no lo haces. ¿Te apuntas?

Piden ayuda

A pesar de que cada vez hay más voces que rechazan y desmitifican totalmente la imagen de la superwoman, de la mamá que puede con todo (y con todos), sigue flotando en el aire esa idea de maternidad. Pero, ¿sabes qué? Que no tenemos por qué poder con todo, ni mucho menos. Así que pide ayuda, expresa tus necesidades, ¡tienes derecho (faltaría más)!

¿Y por qué tenemos que pedir ayuda? ¿No debería nuestro entorno saber lo que necesitamos? Pues… sí y no. Es decir, evidentemente hay cosas que caen por su propio peso y no hay que explicitarlas, pero hay otras que quizá demos por sentado y sin embargo nuestra pareja ni atisbe. Y ojo, ¡no por eso nos quieren menos! Es solo que no tienen por qué saber qué necesitamos específicamente en un momento concreto. Así que pide, pide que no pasa nada.

Pasan tiempo a solas (preferiblemente fuera de casa) y hacen planes… de adultos

Pasar tiempo a solas contigo misma es algo sanísimo y estupendo y más cuando pasas gran parte del día rodeada de tus peques.

Las personas tenemos distintos roles: sin dejar de ser nosotros mismos no hacemos las mismas cosas estando con nuestra tía, por ejemplo, que con nuestra mejor amiga, ¿verdad? Pues resulta que todos esos roles son necesarios y saludables, y no nos interesa dejar ninguno plantado.

Eres madre, sí, pero también eres mujer, amiga, hermana o pareja. Cuidar de todas las esferas de nuestra vida nos garantiza equilibrio, refuerzos, bienestar. No lo dejes.

Nerivill1 1905261 1280

Se automiman

Si a nuestros peques les demostramos que les queremos mimándoles, cuidándoles, diciéndoles cuánto les queremos… ¿por qué no hacemos eso con nosotras mismas? Pues eso.

En consulta suelo poner un mínimo: 15 minutos al día dedicados a nosotras mismas, a hacer cosas que nos resulten agradables. ¿Por qué 15 minutos? Porque es el mínimo de los mínimos… pero si quieres y puedes dedicarte más tiempo, ¡bravo, adelante!

¿Qué hacer en ese tiempo? Para garantizar que hacemos algo y que los minutos que teníamos reservados no se diluyen mientras pensamos qué hacer, lo mejor es tener planificadas las actividades de cara a la semana entera. Al principio puede dar un poco de pereza, pero luego sale solo.

Hacen algo de deporte

En el gimnasio (y así que casi casi convalidas también el “Pasa tiempo tú sola fuera del hogar”) o en casa, 15 minutos o 2 horas, lo que puedas. El deporte es sanísimo no solo a nivel físico, también mental y emocional.

No se comparan y mantienen a raya el perfeccionismo

Directamente relacionado con el punto anterior esta éste. Compararnos con otras madres no hace sino servir para fustigarnos. ¿Cómo es posible que tenga tiempo de cuidar de los niños, trabajar, peinarse y tener listas galletas caseras todas las tardes? Pues no lo sabemos (y si hay alguna que tenga el secreto para estirar el tiempo que nos lo cuente por aquí, le estaremos eternamente agradecidas).

Lo que sí sabemos es que esa es su vida, con sus características (que probablemente no conocemos, solo vemos lo externo)… Esa madre que parece que lo lleva todo al día sin despeinarse tiene una lista de prioridades que posiblemente no coincida con la tuya… ¿qué sentido tiene establecer comparaciones?

Y si eso es en cuanto a compararnos con otras madres… lo mismo digo con respecto a compararnos con nosotras mismas, con ser excesivamente perfeccionistas. El perfeccionismo no es más que un listón subjetivo, uno que además es móvil aunque nos parezca estático. Me explico: lo que tú consideras “perfecto” en realidad no es el 10, porque cuando llegas al 10 te das cuenta de que se puede mejorar y sigues… y sigues…

El perfeccionismo es una trampa, ¡no tiene techo!, por lo que nos lleva a frustranos y sentirnos mal constantemente por no llegar a ese listón. ¡Ponle freno! Haz una previsión más realista: en lugar de ir a por el 10 vamos a ir a por el 8 o el 9, que son estupendos, pero no tan exigentes como para hacernos sentir mal, ¿no te parece? ¿Te atreves a bajar la autoexigencia?

Smile 2607299 1280

Toman perspectiva

Aunque te lo parezca (¡horror!) la falta de sueño no va a durar eternamente… te lo juro. Llegará un día en que tu peque duerma una noche del tirón, o casi, y tú te levantarás sin poder creértelo. Si pensamos que este cansancio va a durar siempre, o no lo acotamos, se nos va a hacer mucho más cuesta arriba. Y no es verdad: cuando tenga unos cuantos años serás tú la que tenga que despertarle, ya verás.

Se ríen, y mucho

A pesar de que estés cansada, a pesar de que el día haya sido terrible… seguro que encuentras algún motivo para la risa. Por ejemplo, si después de haber estado en la cocina preparando la cena al salir tropiezas con tu peque y el plato va directo al suelo (y con él la cena) puedes echarte a llorar… o a reír. Elijamos la segunda opción, que la vida con humor, es mejor.

Muchas madres, sobre todo con niños pequeños, suelen decirme que entienden que esto que cuento es necesario, y positivo y estupendo… pero que la vida no les da para tanto. Lo entiendo perfectamente, soy madre, pero al final se trata de establecer prioridades y de entender que si nosotras no estamos bien al final acabará salpicando a nuestros peques. Piensa: si lo que quieres es que tus hijos sean felices, ¿no es buena idea empezar dando ejemplo? ¡Vamos, que seguro que un ratito puedes sacar para ti!

Fotos | Pixabay
En Bebés y más | Autoestima para madres recientes: ¡quiérete mucho!, Propósito para el nuevo año: cuidarte y quererte más para ser mejor madre, [Tiempo para mamá: por qué es importante tenerlo](tiempo para mamá

Powered by WPeMatico

AdSense Baby